QUEJA AL CANTE

Tres parejas de Gijón piden 

la hoja de reclamaciones en 

El Llagarón porque les molestó 

escuchar cánticos marineros

Enero 2016 / Carreño 

PAULA FERNÁNDEZ (Candás)

 

Nunca una noche de mariaxe y cánticos populares acabó con tanta tensión. Ocurrió el sábado 12 de diciembre en el restaurante El Llagarón. Una mesa de unas 40 personas, del curso de extensión cultural «Danza Prima y Cancionero Candasín», estaba celebrando la cena de Navidad y, como de costumbre, echando unos cantarinos. Según apunta el dueño del local, tres parejas de Gijón, que acudieron al establecimiento a degustar menús ofertados en Groupon, «empezaron a mirar a la gente de reojo. Llamaron a una camarera, luego a otro camarero y pidieron hablar con el dueño porque les molestaba que la gente cantase», recuerda Luis Bolado. Los cánticos populares en el establecimiento son una escena de lo más normal. De hecho, la noche anterior ocurrió más de lo mismo, cuando actuó el Coro Nordeste en el mismo restaurante.

 

Extrañado por la tensa situación, Bolado comentó a las tres parejas de Gijón que en Candás era normal cantar y ellos dijeron que querían tener una conversación tranquila, más bien en privado. «Les respondí que si eso que avisen que para la próxima vez les ponemos en un comedor privado para que puedan hablar tranquilamente», rememoró el hostelero. María Esther Vega, que imparte el curso del Ayuntamiento de «Danza Prima y Cancionero Candasín», recuerda que dejaron de cantar cuando Bolado les comentó que otra mesa se había quejado.

 

La cosa no acabó ahí. Uno de los comensales, que querían boicotear los cánticos populares, «le replicó al camarero que si se ponía a cantar el “Cara al Sol” y se bajaba los pantalones que qué le parecería», añade Bolado. Y al acabar de cenar, se dirigió a una de las señoras que estaba cantando y espetó: «Usted está para estar en un geriátrico». De la que salían del comedor, en el pasillo donde están los baños, las tres parejas se dirigieron a Bolado pidiendo la hoja de reclamaciones.

Luis Bolado muestra la hoja de reclamaciones. (P. FERNÁNDEZ)

En el escrito aluden a la «falta de respeto del personal, dueño y personas que estaban en el comedor» por no haber parado de cantar cuando ellos lo pidieron en un primer momento. Ahora, ese documento se enviará a la consejería de Economía del Principado de Asturias.

 

Los alumnos del curso de «Danza Prima y Cancionero Candasín» elaboraron un escrito acompañado de la firma de todos los que fueron a la cena de Navidad para explicar lo que había ocurrido la noche del 12 de diciembre, por si Bolado necesita dar explicaciones ante alguna administración. Vega recalca que «en el comedor no hay ningún cartel que prohiba cantar. Si no, no se canta».

 

Bolado recordó otro episodio similar de hace años cuando un comensal se quejó porque habían apagado la televisión después de una carrera de Fórmula 1. «El señor me dijo: ¿Dónde se vio que se quitara así la televisión? Le expliqué que había acabado la carrera y entregado los premios», rememora. Pero no pidieron la hoja de reclamaciones.

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