El profesor luanquín, en una muestra de arte contemporáneo en Túnez. (V. F.)

«En Túnez ser gay supone 

hasta tres años de cárcel»

«El Forum Social LGTB y Orgullo Rural Luanco ayudará

a concienciar, pero sin hacer de la sexualidad un estandarte»

Abril 2017 / Gozón

VICTORIA FERNÁNDEZ CAMACHO (Luanco)

 

Adrián Rodríguez Iglesias (Luanco, 1990), licenciado en Filología Románica, pasó varios años trabajando como profesor de Español y Latín en el Instituto Superior de Ciencias Humanas de Túnez. Habla francés e italiano con soltura y se maneja en inglés, árabe tunecino y portugués. El pasado año le tocó vivir los graves momentos de terrorismo que atraviesa el país norteafricano. Y tuvo que dimitir y volver a España por la persecución a la que se somete a los homosexuales en Túnez. Durante este tiempo, colaboró con varias asociaciones que luchan por los derechos del colectivo LGTB (lesbianas, gais, transexuales y bisexuales) en el Magreb, traduciendo varios de sus comunicados al español. Desde Granada, donde actualmente termina el grado de Estudios Árabes e Islámicos, colabora en la organización del Forum Social LGTB y Orgullo Rural Luanco 2017, que se pretende celebrar en junio. 

 

–¿Por qué decidió volver? 

–Fue todo un cúmulo de factores. Por un lado, el salario no se correspondía con mi cualificación por problemas con el reconocimiento de títulos entre países. Por decisiones del FMI, nuestra moneda se devaluó y llegué a perder más de un tercio de poder adquisitivo en año y medio. Por otro lado, me cansé de llevar una vida pública fingiendo. Túnez siempre ha sido un destino bastante frecuentado por homosexuales del mundo árabe por su tolerancia, pero desde la revolución, encarcelan a jóvenes tunecinos por hacer botellones en casa y travestirse o por tener pornografía en el ordenador. Les hacen test anales cuya validez no reconoce la comunidad médica y sufren un desprecio al salir de prisión, a la que se exponen estar hasta tres años. En setiembre, se publicó una foto mía, entre las de mucha gente, en un grupo público de una red social que pretendía denunciar e identificar a los homosexuales del país para darles caza. Más que miedo, sentí asco, me pareció un límite en la denigración de una persona. 

 

–¿Cómo afectó esa violencia a su vida cotidiana? 

–Un momento duro fue cuando en mi trabajo me enteré de que un terrorista se había inmolado en un autobús con diez policías a una manzana de mi casa. Ahí me di cuenta de que ni la embajada ni nadie podría protegerme de nada.  Otra vez recuerdo llegar al trabajo en el Instituto Superior de Ciencias Humanas de Túnez y no hacía ni una hora que habían acuchillado a un alumno en la puerta.


 

–Es una de las personas que colabora para que Forum Social LGTBI y Orgullo Rural Luanco 2017 sea una realidad, ¿qué aportará la iniciativa? 

–Es necesaria una mayor concienciación social sobre el colectivo, pero sin tener que hacer de la sexualidad de uno un estandarte. Lo que se debe reclamar es el derecho a la indiferencia. Hace poco, hubo un anuncio en la televisión pública portuguesa en el que dos ancianas sentadas en un parque veían pasar por delante de ellas a dos enamorados en camiseta de tirantes y lo que les provocaba sorpresa era que los jóvenes llevaran tan poca ropa porque hacía frío, no su condición sexual. Por eso y porque es necesario tener y desarrollar espacios de debate interdisciplinar de carácter divulgativo, me impliqué en la iniciativa tan activamente. 

 

–¿Cómo surgió la idea de montar un Fórum Social LGTBIQ y un Orgullo Gay Rural en Luanco? 

–Junto con la hostelera Ana Álvarez Alonso, que regenta el bar La Trastienda en Luanco, y luego en Granada, comentándolo con más amigos. El dossier se planteó al Ayuntamiento en febrero. La respuesta fue un «no podemos aportar dinero, ni soportar gastos extra, pero no estamos en contra». La autofinanciación se convirtió así en nuestra única forma de respuesta. Por otra parte, ex compañeros de la facultad de Oviedo veían que sería útil crear un espacio de debate donde se expusieran investigaciones sobre temas relacionados con el colectivo LGTB, que no son frecuentes en España. La iniciativa empezó a crecer y sigue creciendo. Hace poco una asociación de musulmanes «queer» de Barcelona nos respondió interesada en participar. 

 

–¿Cree que sigue habiendo homofobia en España?

–Solo en lo que va de año van más de 30 agresiones denunciadas en Madrid y las que no se denuncian. Yo mismo reconozco que hace ya algunos años me echaron de un conocido bar de Gijón por estar besándome con otro hombre. Sin embargo, es cierto que, pese a las ganas, no denunciamos. Y respecto a la homofobia en Asturias, nada como ojear los comentarios en Facebook sobre el Forum Social LGTBI y Orgullo Rural Luanco 2017. Es lamentable, parece que quisiéramos montar una orgía por el pueblo, cuando en verdad, no planteamos más que actividades culturales y socioeducativas. Esto pasa por no leer, algo desgraciadamente también muy frecuente.

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