Mónica Ordoñez y Diego Gutiérrez, pasado el susto, miran al reloj más importante de sus vidas.(V. F.)

Mónica Ordoñez y Diego Gutiérrez, pasado el susto, miran al reloj más importante de sus vidas. (V. F.)

Un reloj le salva la vida a un luanquín

«Me avisó de que tenía 32 pulsaciones por minuto y que fuera inmediatamente al hospital», explica Diego Gutiérrez sobre el dispositivo

04/12/2021 / Gozón

VICTORIA FERNÁNDEZ CAMACHO (Luanco)

 

Diego Gutiérrez Rodríguez, más conocido como «Guti», es un vecino de Luanco que logró salvar su vida gracias a un reloj, pero no uno cualquiera, sino el Apple Watch Series 4. Cuál fue su sorpresa cuando en varias ocasiones, el reloj le marcó una alerta de que sus pulsaciones eran de 32 por minuto, demasiado bajas cuando lo normal está entre 60 y 100 pulsaciones. El propio cronómetro le advirtió de que debía de acudir al médico con urgencia. «No me lo creía. Al principio no le hice mucho caso hasta que me avisó varias veces», admite «Guti», quien antes del inicio de la crisis del coronavirus se había hecho unas pruebas del asma y los médicos le dijeron que su corazón era más grande de lo normal. 

Con la pandemia no volvieron a llamarle del hospital y fue cuando se compró el conocido reloj. «Hace unos días me estaba dando un baño relajante en la bañera y el reloj me marcó de nuevo una alerta. Tenía menos de 35 pulsaciones por minuto. Fue entonces cuando decidí ir al hospital de urgencia», cuenta. 

Una vez en el centro médico, el vecino se tuvo que quedar ingresado, los médicos tenían que colocarle un marcapasos inmediatamente. «Las pulsaciones me bajaron a menos de 30 y corría el riesgo de que me diera un síncope o un infarto», recuerda aún con el susto en el cuerpo. «En ese momento se me cayó el mundo encima pensando en mi hija de seis meses y le pregunté al doctor que cuánto tiempo me quedaba de vida. Su respuesta fue que había que estudiarlo», dice. 

Los días fueron pasando y finalmente el 23 de noviembre le colocaron el marcapasos. «Estuve 24 días ingresado», recuerda «Guti», quien aún recuerda lo difícil que fue su operación. «Normalmente suele durar una hora y veinte, la mía fueron tres horas y yo estaba totalmente despierto mirando la pantalla de control de pulsaciones», relata el vecino . «Les costó mucho meter los cables por la musculatura. Los médicos preguntaban que si iba al gimnasio, pero en realidad mis músculos son de cargar cajas en mi trabajo», añade, entre risas. 

Diego explica que ahora está feliz, ya que en muchas ocasiones se sentía cansado y sin ganas de nada. «El reloj me salvó la vida, si no fuera por él me habría dado un infarto en poco tiempo», cuenta el vecino.

«He vuelto a nacer y me siento muy afortunado porque gracias a la tecnología puedo seguir viviendo y hacer vida normal», agrega «Guti», quien trabaja ahora por adaptarse a su nueva situación, ya que está ahí el sentimiento de amor-odio. La parte psicológica para asimilar su nuevo estado de vida es más lenta. 

 

Mónica Ordoñez Montes, su mujer, vivió con mucho miedo la situación porque fue la primera que no se creía las alertas del reloj. «Siempre le decía que los relojes no miden las pulsaciones reales porque yo tengo uno que no va bien, pero claro no es de la marca Apple», dice Mónica. «Menos mal que finalmente fuimos al hospital porque en cualquier momento podría haber pasado lo peor», añade angustiada. «Una vez ingresado, me pegó el bajón y me sentí muy mal por no haber ido antes al médico. Hemos tenido momentos de tirar uno por el otro porque yo cambié toda mi vida para estar con él y ahora no puedo imaginar que me falte», subraya su mujer. Toca volver a empezar de cero. «A ver si ahora va a tener demasiadas revoluciones y discutimos más. Siempre ha sido muy tranquilo, nunca se enfada, así que ver ahora…», bromea Mónica.

«Guti» aguarda unos resultados que demuestren si su problema de corazón ha sido por genética o se ha ido desarrollando con el tiempo. Mientras se plantea escribir una carta a Apple para darle las gracias por haber salvado su vida. «Al final está claro que no es lo mismo un reloj de 40 euros que uno de 500», razona.

Uno de los mensajes. (V. F.)

Uno de los mensajes. (V. F.)

1/6

La palabra de Peñas

¿Sabe de algún acto en la Comarca y quiere que lo publiquemos? ¿Tiene alguna queja, inquietud o sugerencia?

EL FARO

DE GOZÓN Y CARREÑO

Sede Social:

Calle Bernardo Alfageme, 1, C (4)

33430 Candás

Carreño (Asturias)

Teléfono: 985 87 25 48

Móvil: 687 979 619

e-Mail: elfaro@elfaro.as

 

DEPÓSITO LEGAL:

LU-305/05

 

Páxines n'asturianu espublizaes cola ayuda de la Conseyería de Cultura del Principáu d'Asturies

© 2005-2022 por VENTURA Y EL FARO S.L. • Prohibida su reproducción total o parcial, aún citando su procedencia, salvo permiso expreso.